La cadena de transmisión es el nexo directo entre la potencia del motor y el asfalto, sufriendo la acumulación de suciedad y tensión constante. En rutas largas de varios días, ignorar su lubricación provoca el desgaste prematuro de la corona y el piñón. Incorporar una rutina rápida al finalizar la rodada diaria garantiza un andar suave y seguro.
Limpieza adecuada sin dañar los retenes
Antes de aplicar cualquier lubricante es fundamental retirar el barro y la grasa vieja acumulada en los eslabones. Utiliza un cepillo de cerdas suaves junto con un desengrasante específico que no degrade los retenes de goma o anillos selladores. Limpiar en seco o con solventes agresivos termina por arruinar la lubricación interna del kit de arrastre.
Medición de tensión con la moto cargada
La holgura de la cadena debe medirse con el peso de las alforjas y el piloto sobre la moto para obtener la lectura exacta. Una cadena demasiado tensa fuerza los rodamientos de la caja de cambios y puede cortarse ante un pozo profundo. Ajusta los tensores del basculante de forma simétrica verificando las marcas grabadas en ambos lados.
Intervalos de lubricación en asfalto y tierra
Aplica lubricante de alta viscosidad por la cara interna de la cadena preferentemente con la transmisión tibia al terminar de rodar. Esto permite que el fluido penetre profundamente en los rodillos antes de solidificarse durante la noche. En caminos de tierra es aconsejable lubricar con menor cantidad pero con mayor frecuencia para no crear una pasta abrasiva de arena.
